«La academia»



La academia es una de las obras más divertidas de Enrique García Álvarez, ingeniosísimo y graciosísimo poeta y comediógrafo español, nacido y muerto en Madrid (1873-1931).
Desde muy joven se dedicó a la literatura, publicando cuentos y poesías en los principales periódicos y revistas. García Álvarez escribió más de un centenar de obras, algunas de ellas representadas más de cinco mil veces y aún hoy de repertorio. Pero de natural apoltronado necesitó de un colaborador que espolease su natural y extraordinaria vis comica. Paso, Abati, Arniches y Muñoz Seca fueron sus principales colaboradores.
Fue el creador del género denominado astracán, variedad teatral en la que todos los valores escénicos de subvierten o se someten al único interés de la jocosidad. El astracás es aún hoy el género preferido del gran público. Nuestro autor fue el creador de miles y miles de rasgos de ingenio de una gracia irresistible e incopiable.

«Angelina o el honor de un brigadier»


Angelina o el honor de un brigadier es una humorada en un prólogo y seis actos, concebida como una parodia elegante del teatro post-romántico. Se estrenó en el Teatro Infanta Isabel (entonces María Isabel) de Madrid el 2 de marzo de 1934. Está escrita en verso, como corresponde al estilo literario parodiado y porque Jardiel aseguraba que tenía más facilidad para escribir en verso que en prosa, ya que la obligatoriedad de las rimas ayudaba al flujo de las ideas.
            En 1934, Jardiel realizó la adaptación, los diálogos y el guión técnico para convertir la comedia en una película, que él mismo dirigió en Hollywood para la Fox Film Corporation y que constituyó un gran éxito. Fue la primera película en verso jamás rodada en el mundo. Durante el franquismo se prohibió su título y la obra pasó a llamarse Angelina o un drama en 1880, ya que la censura de aquel tiempo consideró que aludir al honor de un brigadier era equivalente a burlarse del ejército.

«Madre (el drama padre)»

      
      La farsa Madre (el drama padre) se estrenó en Madrid en el Teatro de la Comedia en diciembre de 1941. Guadalupe Muñoz Sampedro, José Orjas, Carlos Lemos y Fernando Fernán Gómez se contaron entre sus primeros intérpretes. La obra —considerada como una de las mejores de su autor— es una parodia de una aberración teatral en boga en su tiempo: el género melodramático basado en paternidades ocultas, hijos raptados al nacer, incestos y demás desdichas familiares. Con un agudo sentido de lo ridículo y con la intención de asestar un golpe mortal a tal género literario inferior, Jardiel retoma el tópico del hijo de padres desconocidos y lo multiplica por ocho (cuatro hermanas que van a casarse con cuatro hermanos) para resaltar el carácter grotesco del argumento. Esta burla no pierde en absoluto vigencia, pues las telenovelas actuales siguen basándose en gran medida en estas paternidades ocultas y vergonzantes.
Sin embargo, Jardiel hubo de pagar caro su atrevimiento al denunciar aquel género: la censura franquista vio en Madre una obra subversiva que atentaba contra los principios de la familia. La obra estuvo prohibida durante varios años y a Jardiel se le acusó abiertamente de ser un autor inmoral. Jardiel hizo suyas las palabras de Oscar Wilde: «No hay obras de arte morales o inmorales, sólo buenas o malas».

«Un marido de ida y vuelta»

La farsa en tres actos Un marido de ida y vuelta, de Enrique Jardiel Poncela, se estrenó en el teatro Infanta Isabel de Madrid el 21 de octubre de 1939, convirtiéndose en un éxito de crítica y de público. Fueron sus principales intérpretes Isabel Garcés y Rafael Bardem. Posteriormente se popularizo aún más en la versión cinematográfica que interpretaron Fernando Fernán Gómez y Fernando Rey. Esta es una obra sobre el «mas allá», sobre el amor que hace al marido difunto volver en forma de fantasma al lado de su esposa, nuevamente casada, con todas las situaciones extremadas que ello origina.
En la obra tienen cabida los variados personajes jardielescos: la dama frívola e histérica, el marido obsesivo y que funciona como alter ego del autor, el criado sin vida propia y que sólo reacciona ante los estímulos que le llegan a su amo, los representantes de profesiones y que siempre rompen el arquetipo, la tía excéntrica y dominante, etc. Las escenas de la obra se suceden con gran movilidad y el ritmo es acelerado. Las situaciones se enfocan de acuerdo con un tratamiento inverosímil e imaginativo, aunque todo llega a tener su razonada y lógica explicación final. Es, en resumen, una obra que se aparta de la cotidianeidad para hacer entrar al espectador en el mundo de ensueño y fantasía que debe existir tras la boca del telón.

«Los pelópidas»

Los Pelópidas, de Jorge Llopis, caricatura de tragedia griega, es una farsa que se estrenó con gran éxito en 1966 en el teatro Bellas Artes de Madrid. En ella se recrean la última parte de la Odisea —con el regreso al hogar de Ulises y su enfrentamiento con los pretendientes de su esposa— y las tragedias basadas en relaciones familiares (Edipo rey, Electra), todo ello dentro del más estricto buen gusto y con gran ingenuidad. La pieza, escrita en divertido verso, incluye todos los elementos de las obras al uso: aparición de los dioses para inmiscuirse en los asuntos de los mortales, efecto del Destino sobre los protagonistas, intervención del coro, etc., con el propósito definido de desmitificar a los grandes héroes y los grandes conflictos. Sin embargo, en el proceso el autor nos acerca a estos personajes, los humaniza y los hace más simpáticos para el público.
Jorge Llopis Establier pertenece a la generación de humoristas de los 60 (Neville, Mihura, Ruiz Iriarte, Laiglesia, Armiñán) y se definió como discípulo literario de Jardiel Poncela. Colaboró en teatro con autores como Tono y escribió asimismo guiones de cine y televisión y novelas. Entre sus comedias destacan La viuda es sueño, Federico de Bramante, La última opereta, Susana quiere ser decente, La tentación va de compras, Creo en ti, pero me engañas y Niebla en el bigote.

«El castillo de los ultrajes»


El castillo de los ultrajes, juguete cómico en tres actos, estrenado en el Teatro de la Comedia el 24 de febrero de 1921, entra de lleno en el denominado «teatro dentro del teatro». Pedro Muñoz Seca dedica varias de sus obras a describir por dentro del mundo de la escena: Los trucos, La barba de Carrillo, Fúcar XXI, Pedro Ponce, etc.
Su intención no es meramente aprovechar elementos de un medio bien conocido para él y lleno de personajes estrafalarios y con posibilidad de graciosos lances. El autor se rebela abiertamente ante el prejuicio que se tenía en España contra los actores y otros miembros de la profesión, a los que se consideraba gente ligera y de dudosa moralidad en su vida bohemia. Y lo hace presentándonos un complicado y divertido enredo en un mundo dividido entre los que viven para la escena y los que se hallan en contra. Se nos muestran las virtudes y defectos de unos y otros y, como conclusión, al final se nos revela la oculta predilección de muchos por el espectáculo y se confirma que es mejor mentir en la escena que fuera de ella. En el conflicto que Muñoz Seca plantea entre burgueses y bohemios son estos últimos los que, naturalmente, acaban alzándose con el triunfo.

«La venganza de Don Mendo»



La venganza de Don Mendo se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid en 1918, consiguiendo un gran éxito y convirtiéndose en una de las comedias más celebradas de nuestro teatro. Es la obra que más se representa en España junto con Don Juan Tenorio, de José Zorrilla,  Fuenteovejuna, de Lope de Vega y La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. Sus diálogos en verso son una especie de muestrario de la mayor parte de las formas estróficas de la poesía castellana.
Se ha dicha que esta obra pertenece al subgénero teatral denominado «astracán», pero esta catalogación es incorrecta. La obra ofrece todas las características de la parodia, burlándose del tema del honor, tan frecuente en nuestro teatro e incluyendo en clave de mofa versos y fragmentos de diversas obras famosas.
La venganza de Don Mendo abunda en juegos de palabras y golpes de humor y es una reducción al absurdo de los elementos propios del drama histórico con fines paródicos. Se unen elementos detonante del ayer y del presente en obvios anacronismos, haciendo además que personajes medievales se muevan en un mundo dominado por la moral utilitaria del tiempo de Muñoz Seca.

«Los intereses creados»

Esta farsa de polichinelas en tres actos se estrenó en el Teatro Lara de Madrid el 9 de diciembre de 1907. Su argumento se halla inspirado en la obra de Lope de Vega El caballero de Illescas. Sus protagonistas no pretenden ser humanos, pero sí personajes de un guiñol tradicional, surgidos todos de la Commedia dell'Arte italiana y conocidos en todos los lugares: Crispino, Pulcinella, Pantalón, Arlechino, etc. Ellos se lanzan a la escena para crear la farsa perfecta, en la que múltiples aspectos de la vida se entrelazan en una conseguida trama, en la que las escenas se suceden con una naturalidad pocas veces igualada y en la que los personajes quedan admirablemente esbozados y perfectamente encajados en el marco barroco de un país imaginario en el que la realidad y la fantasía conviven y se complementan de tal forma que no llega a hallarse diferencia entre ellos.
   Por Los intereses creados su autor recibió en 1922 el Premio Nobel de Literatura.

El director

La Compañía está dirigida por Enrique Gallud Jardiel (Valencia, 1958), quien procede de una familia de raigambre teatral. Es nieto del famoso comediógrafo Jardiel Poncela e hijo de actores.

Es Doctor en Filología Hispánica y se ha especializado en el estudio del tetaro de humor. Ha organizado seminarios sobre Tirso, Calderón, Benavente, García Lorca y Buero Vallejo y participado en diversos coloquios y conferencias sobre dramaturgia. Es autor de un libro y más de veinte artículos sobre teatro español.

Ha dirigido los siguientes grupos de teatro:

«Hispánicos» de Nueva Delhi, de 1978 a 1993.
«La Guindalera» de Madrid, de 1996 a 2000.
«La Vaguada» de Madrid, de 1998 a 2001.
«Francisco de Vitoria», de 2000 a 2006.
«Compañía Teatral Barbieri» en Madrid desde 1994 hasta la fecha.

Ha organizado los montajes teatrales de las siguientes obras:

A las seis en la esquina del bulevar (Enrique Jardiel Poncela), Angelina o el honor de un brigadier (Enrique Jardiel Poncela), Blanca por fuera y rosa por dentro (Enrique Jardiel Poncela), Barioná, el hijo del trueno (Jean-Paul Sartre), Colón emigra (Enrique Gallud Jardiel), Cosas de papá y mamá (Alfonso Paso), Cuatro corazones con freno y marcha atrás (Enrique Jardiel Poncela), Don Juan Tenorio (José Zorrilla), El alcalde de Zalamea (Pedro Calderón de la Barca), El anticuado (Jaime de Armiñán), El asombro de Damasco (Antonio Paso), El barberillo de Lavapiés (Luis Mariano de Larra), El burro de Troya (Enrique Gallud Jardiel), El castillo de los ultrajes (Pedro Muñoz Seca), El chiquillo (S. y F. Alvarez Quintero), El demonio del teatro (Jacinto Benavente), El milagro del santo (Pedro Muñoz Seca), El niño judío (Enrique García Álvarez), El puñal del godo (José Zorrilla), El señor Adrián, el primo (Carlos Arniches), El sexo débil (S. y F. Álvarez Quintero), El susto de la condesa (Jacinto Benavente), El vaticinio (Pedro Muñoz Seca), Gafas graduadas (Jaime de Armiñán), Jugar con fuego (Ventura de la Vega), La academia (Enrique García Álvarez), La casa de los crímenes (Pedro Muñoz Seca), La chica del gato (Carlos Arniches), La corte de faraón (Guillermo Perrín-Miguel de Palacios), La dama boba (Lope de Vega), La fierecilla domada (William Shakespeare), La herencia de Juan (Julia García Verdugo), La malquerida (Jacinto Benavente), La muralla (Joaquín Calvo Sotelo), La oca (Pedro Muñoz Seca), La plasmatoria (Pedro Muñoz Seca), La verdad sospechosa (Juan Ruiz de Alarcón), Las paredes oyen (Juan Ruiz de Alarcón), Los árboles mueren de pie (Alejandro Casona), Los caciques (Carlos Arniches), Los habitantes de la casa deshabitada (Enrique Jardiel Poncela), Los intereses creados (Jacinto Benavente), Los ladrones somos gente honrada (Enrique Jardiel Poncela), Los Pelópidas (Jorge Llopis), Madre, el drama padre (Enrique Jardiel Poncela), Mañanitas de sol (S. y F. Álvarez Quintero), Maribel y la extraña familia (Miguel Mihura), Melocotón en almíbar (Miguel Mihura), Mentir a tiempo (Pedro Muñoz Seca), Nuestra ciudad (Thorton Wilder), Nuestra Natacha (Alejandro Casona), Nuevas amistades (Julia García Verdugo), ¿Qué tienes en la mirada? (Pedro Muñoz Seca), Revuelta en el Delta (Enrique Gallud Jardiel), Sangre gorda (S. y F. Álvarez Quintero), Susana quiere ser decente (Jorge Llopis), Un adulterio decente (Enrique Jardiel Poncela), Un drama nuevo (Manuel Tamayo y Baus), Un marido de ida y vuelta (Enrique Jardiel Poncela), Una que no sirve (Pedro Muñoz Seca), Tres sombreros de copa (Miguel Mihura), Vamos a contar mentiras (Alfonso Paso).

Elenco

La Compañía Teatral Barbieri está compuesta en la actualidad por los siguientes miembros:
Isabel Arroyo
Marisa Balcázar
Irene Fernández
Carmen Franco
Verónica Hernández
Cristina Martínez
Yael Olías
Laura Pechorromán
Miguel Ángel Araque
Miguel Casas
Varun Gallud
Enrique Gallud Jardiel
Luis Ismael López
Antonio Martín Cruz
Félix Matesanz
Javier Olías
Carlos Ruiz Virumbrales

Contacto

Pueden contactar con nosotros en los tels. 91 816 86 30 / 605 22 62 80 y en la siguiente dirección egjardiel@gmail.com

Datos técnicos

Las obras que representamos tienen una duración aproximada de dos horas, con descanso. El número de actores en escena varía entre 12 y 18. Empleamos nuestra propia escenografía y vestuario.

Para la representación precisamos de un  escenario cuyas medidas mínimas sean 6 mts. de profundidad, 10 de anchura y 3 de altura, dotado de telón, un sistema de iluminación básico y equipo de sonido con reproductor de CD. Para el montaje, a cargo de la Compañía, se precisa disponer del escenario durante al menos tres horas antes de la representación.

Nuestro caché es negociable, dependiendo del número de obras contratadas, y el es mismo para todas nuestras producciones.

Historial


La Compañía Teatral Barbieri, fundada en 1995, se especializa en el teatro cómico español. Mantiene que el teatro es un fin en sí mismo y su primordial objetivo es proporcionar placer a los sentidos y al intelecto. Se halla estructurada como una compañía de repertorio, manteniendo diversos montajes a la vez. La producción corre a cargo de Carlos Ruiz Virumbrales.

Éstos son algunos de los montajes antiguos de la Compañía: